Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas

20070709

Dudas, Niebla e Inconformidad. Diciembre 2006

Será que hacer las cosas bien en nuestra profesión y que además estas sean reconocidas por personas competentes no basta? Será que el lobby, las polaridades y las envidias están por encima de los alcances que procuramos en nuestros proyectos? Será que a los representantes del gremio se les olvida su responsabilidad de velar por los intereses de los profesionales que agrupa? Será que las comunidades tendremos que perder buenas propuestas de transformación, gracias a que las instituciones que nos representan, las desechan con argumentos superficiales a su real objetivo.
No debería ser, por el contrario, que la figura de los concursos, como figura de participación y selección de las mejores ideas, deberían propender por el fortalecimiento del gremio, la superación de tendencias y propuestas conceptuales, de crecimiento de ideas y de investigación meticulosa de programas que difícilmente se tendríamos acceso con contratos de una oficina particular. Y para las comunidades, no es la mejor forma de que nosotros, los profesionales, les entreguemos nuestros mejores esfuerzos y resultados bajo la forma de sana competencia.
Mi preocupación es por la responsabilidad social de las decisiones que siembran dudas en las instituciones, de niebla al medio y de inconformidad a los profesionales; decisiones, como la de días pasados, con el resultado del Concurso del Parque de las tres aguas y la expansión de Caldas. De la cual me sumo respetuosamente a la oposición crítica.
Esta profesión nos desgasta mucho haciendo que las cosas sean buenas para perderlas por futilidades.

Noticia. Junio 2003

jueves 6 de junio de 2003

En estos días en clase leía el profesor un párrafo que decía algo así: “puede que no solucionemos el problema pero al menos describámoslo”. Ahora creo que eso es un gran paso, por lo tanto lo haré. Describiré a continuación, mi apreciación sobre lo sucedido en estas semanas en la UdeA, en especial el jueves 6 de junio.

... Hablaba la profesora sobre temas de investigación y fuentes, mientras yo ojeaba un libro que podría servirme para un artículo, de un momento a otro sonó el primero, nadie se inmutó... mas tarde otro, algunos levantaron y giraron la mirada... un tiempo después fueron varios truenos, ya por lo menos se preguntaban y otros comentaban en un tono aburridor -otra vez con la misa pendejada-. Deseo aclararles que es la primera vez que escucho esos sonidos en la universidad y ¡OH sorpresa, nadie se conmueve, todo es canción vieja!, menos para mí y otro tantos curiosos. Debido a esto, decido unirme al show, claro está, desde espectador y nutrirme de experiencias de esas que se cuentan en la vejez.
Pues bien, lo primero que veo es unos cuantos encapuchados escondidos (aún no sé de qué) junto con el comentario de una joven (espectadora) a mi lado, que me cuenta, mejor, me chismosea que ya quemaron un bus... a no... que dos! Lo primero que se me suelta es ¡qué horror....!, (mi compañero se ríe)... No obstante, esto apenas empieza para mí, nos acercamos más y observamos durante un largo rato...ahh, ya veo, es que están siendo héroes efímeros de cruzadas teatrales para espectadores incautos, están en jueguitos a grandes, a hacer la guerra, a odiar, a respetar e irrespetar lo apropiado y ajeno... Mierda, ya me pican los ojos, me arde la cara y hay humo en todas partes y esas “papas” rompe cabezas de policías suenan muy cerca – será mejor que nos retiremos-digo-, y arranca una multitud de gente llorando sin tristeza por los corredores separándome de mis compañeros y quedando solo.
Dadas las circunstancias decidí, como muchos, hacerme el acostumbrado a esta “misma pendejada”. Y es justo ahí, cuando veo y oigo lo que realmente me motivó a escribir este texto.
Resulta que un gran grupo de jóvenes corre hacia los televisores, ubicados en los corredores principales, y yo embriagado de curiosidad y de ese morbo que se respiraba junto a los gases, decido acercarme a la pantalla, es el noticiero, pasan los titulares y comienzan las noticias y hay un “ahhhh” desconsolador... ¿qué paso? me pregunto. Luego de unas dos o tres informaciones de esas de todos los días, veo en la pantalla el tanque que hace unos minutos vi afuera de la universidad, acompañado de humo blanco, con unos cuantos encapuchados bañados en leche y la voz del periodista declarando: el escenario es de gran tensión, ¡por fin alguien piensa lo mismo que yo! ¿O estará mintiendo para ganarse un premio?
Bien, pero no es ese el punto, no es el puente de lo violento real hacia la pantalla lo atractivo, lo que sí es, es el comportamiento de algunos de los que estamos allí, los cuales al ver las imágenes responden con ovación y hasta con aplausos de ver el bus o los buses quemados y las “papas” explotando. De inmediato relacioné. ¿Será que al igual que en este momento son ovacionados y aplaudidos toda serie de atentados y violencia que ocurre en este país? ¿Será que esa noticia que continuó de un tren derribado también está siendo aplaudida en otro lado? ¿O que esa matanza de esos campesinos sin nombre atribuida por el mismo noticiero a los del otro bando también esta siendo aclamada en este momento? ¿y que tanto el terrorismo internacional, como los bombardeos en su “defensa” son motivo de alegría? O sea que cuando hay lagrimas, destrucción, fusiles, caen edificios, bombardean ciudades y hay sangre en las pantallas existe gente día a día, noche a noche, noticiero a noticiero palmoteando y vitoreando por encima de la humanidad misma.
Pues de ser cierto, esas voces alegres de falsa y farsa victoria no acabarán, por que lo que divierte al pueblo, al mundo no es el fútbol, sino la violencia dirigida o compartida, que un cercano o yo produzcamos estando en Bojayá, israel o a una cuadra y que logre ser laureada como imagen para un noticiero y su archivo, saciando el hambre de los videntes.
Saliéndome un poco de la descripción, ¿será que haciendo la guerra a dos choferes y a unos cuantos policías casuales solucionamos el problema? Pero bueno, sigamos aplaudiendo en este circo en donde hasta los rebeldes son payasos, ya viene el próximo noticiero.

Unidad Para Todos. Octubre 2003

Contaba Jorge Sarquis en una de sus charlas realizadas en la universidad Nacional (arquitecto argentino que hace poco visito la ciudad), que el deber ético primordial del arquitecto era la de advertir a la ciudad sobre sus cambios. Espero ser consecuente con ello comentado algunas incoherencias que he observado últimamente sobre la ciudad, las cuales, me han impactado, me han entristecido y me demuestran un retroceso no solo en lo urbano sino también en lo político.

No entiendo una ciudad que se vanagloria de sus incongruencias, no entiendo lo fraccionado de sus políticas urbanas, como tampoco entiendo él porque la fuerza aún obra en terrenos de la razón. No entiendo como en Alemania celebran la caída del muro, mientras en Israel lo construyen, no entiendo como en Bogotá su población se educa, los niños y sus madres leen en las bibliotecas públicas y los parques se abren, mientras aquí, estos últimos se cubren, se fortifican, se cierran, se encierran y se adulan con ideas de UNIDAD PARA TODOS. ¿Para quién?, ¿Por qué unidad?, Pronto veremos en las vallas”Parque Deportivo y Cultural Unidad Cerrada Atanasio Girardot”, con el slogan: “Donde todos nos comportamos como uno, y el que nó... pobre, se verá tendido en el suelo con uno de nuestros perros besándole el cuello”.

Quiero, basado en palabras del Antropólogo español Manuel Delgado, hablar sobre la Urbe y la Polis. La primera es aquella ciudad de la gente, de la diversidad, de resolución de diferencias a partir del respeto por las identidades, de lo espontáneo, de lo efímero (como aquello que realmente permanece); y la segunda, la polis, la ciudad de
las decisiones políticas, la que mal manejada pertenece a unos pocos que se esfuerzan para que los muchos otros actuando en unidad hagan lo que ellos dicen, y de esta forma, más fácil controlarlos, atemorizarlos y ahogarlos con imágenes de consumo.

Quiero hablar también de espacio público como aquel escenario de vida (no de teatro, ya que allí nos disfrazamos), en el cual, el surgimiento de eventos, de relaciones humanas, o su misma negación individual, crean de su trama. Igualmente, veo este espacio como la partitura sobre la cual cada comportamiento, cada acción, cada gesto, individual y/o colectivo, componen la cultura característica de cada ciudad, y por lo tanto, en su ausencia, cualquier interpretación particular será inconexa, equívoca e inexistente.

Nuestros deseos son cercenados y nuestros miedos amplificados con imágenes que limitan nuestra razón y capacidad de actuar como ciudadanos, impidiendo nuestro compromiso colectivo de respeto y bienestar, alzándose de esta forma los muros, las rejas, las corrientes vehiculares sin opción de cruce, los grandes intercambios (que hoy, desolados, sirven de fondo para las re-candidaturas de nuestros “`prestigiosos líderes”), todos sumados componiendo una sinfonía irónica del: tranquilízate, estas protegido, aquí no te pasará nada y nadie puede entrar a tu margen, pero oh! Desgraciados y pobres aquellos que viven con las puertas a 3 metros de la calle (y abiertas)... “pobres”.

Y así, mas muros y rejas se esparcen por esta ciudad de la eterna
primavera, en donde la gente es “bien hospitalaria”.